viernes, 14 de febrero de 2014

Sobre Querubines y corazones

En días como hoy, en donde todo se impregna de un aromatizante amor programado, en donde las personas retoman palabras prestadas para expresar lo que en sus gargantas se ha quedado atorado por años, en donde algunos lo ven como un pretexto para decirle a quien aman que lo hacen de verdad. Yo les digo con voz enaltecida, si bien es cierto que no es necesario de fiestas para decir que uno ama recuerden que el ser humano es un ser de costumbres y que en estas ocasiones la vida pinta una oportunidad de oro para muchos. Los ritos de paso abren el espacio que la cotidianidad, algunas veces de manera implacable, ha instaurado y al son del baile y unas copas, o de una charla y unas cervezas se cuece la magia que de una u otra manera ocurre. 

Algunos dirán que es una artimaña capitalista implantada en una cultura en donde la historia de san Valentín no tiene cabida, pero yo les pregunto, uno no puede apropiarse de las historias y construirlas sin un tinte tan consumista?, ¿es muy difícil rememorar un hombre que dedicó su vida a unir otras a costa de la suya propia?, yo creo fervorosamente que la evolución humana ha siempre sido marcado por el intercambio cultural y es ahí donde recobrar estas historias se vuelve importante, porque nos recuerdan que no todo  está perdido, que existe una esperanza y que depende de nosotros aceptarla o no.

No les digo que se nublen y ciegamente tomen una esperanza infundamentada como única verdad, solo digo que si le quitan lo milagroso a lo cotidiano quedarán en un mundo gris, en donde toda luz será vista como una amenaza al estatu quo de productividad y/o academicismo. Les recuerdo aquella frase de Einstein en donde hay dos formas de ver el mundo, en donde todo es un milagro y en donde nada lo es. Yo personalmente después de haber andado entre extremos y vivencias puedo decir que es mucho más reconfortante el considerar que esas historias son pequeños milagros de vida, no de una fe, o de algo sobrenatural, de vida. ¿Y no es en sí esto por lo que vale la pena seguir adelante?, por esas sonrisas que iluminan el alma, por esos trinares que nos despiertan en la mañana, por esos atardeceres que nos hacen saber que somos solo humanos, por esas lunas que nos recuerdan lo importante de la compañía, por esos pequeños gestos que hacemos que pueden cambiar vidas mientras tú cambias la tuya.

Tal vez un poco profundo pero no desacertado, tal vez un poco soñador pero mis acciones firmes le darán la impresión de ser una opción de vida. Más allá de celebrar o no esta fecha, yo les digo tomen la oportunidad de reflexionar ante la vida y de sonreír por una carta, que les dieron, que darán. De una historia que por medio de estas oportunidades ustedes se atreven a escribir con la mejor tinta que hay, la vida.