De repente se acerca una joven,
que tímidamente miraba todas las noches a aquella persona que miraba tan
intensamente las estrellas, pero ese día algo fue diferente, esta vez salió de
su escondite y se acercó por fin a su anhelado diciendo: Buenas noches, ¿no quieres
ir a tomar algo caliente?, el invierno esta noche está muy intenso y podrías
enfermarte.
El zombificado voltea mirar
y en un gesto irónico sonríe muy tristemente, casi al punto de romper en
llanto y le dice: “En el corazón de un hombre que ha perdido el amor de su vida
siempre es invierno”. Ella un tanto confundida le sonríe tímidamente y muda
sale del sitio como quien huye de un espanto, él gira su rostro después de
dejarla huir sin inmutarse y vuelve a mirar la ilusoria luz de la luna.
