viernes, 13 de marzo de 2015

El artista que andaba en búsqueda de la belleza

Un artista que había dedicado su vida a estudiar la belleza en todas sus formas, un día en su habitación desordenada, llena de pinturas y lienzos. decidió abandonar su vida de libros y estudios para buscar la belleza, así que tomo en sus manos y buscó entre todos sus conocimientos de tendencias y escuelas encontrar un estilo propio desde allí, desde la mezcla, y entonces decidió irse a su cuarto oscuro lleno de pinturas y lienzos, y se dedicó a encontrar su estilo desde su conocimiento de las artes, y pintó y pinto noches enteras, días iluminados y tardes rojas, y después de ver su obra encontró la maravilla del sacarificó y de la genialidad, pero sentía que le faltaba algo, así que guardo todo en su cuarto y frustrado se puso a pensar que le había faltado.

Tras unos días, sin encontrar la respuesta se asomó a la ventana de su cuarto, y observo a la gente del lugar, y un increíble atardecer tras los edificios, decidió que posiblemente la belleza no estaba en los libros, sino en la gente que vivía en el mundo, poder plasmar lo que eran sus vidas, poder ver a través de sus ojos, y así decidió salir de su casa y recorrer la ciudad, enamorándose de la gente y sus oficios, del amor  en miradas ajenas, de la amistad en balones rodantes, de los juegos en edificios  y parques, de los dramas y la fuerza,  del cambio y la impotencia humana, de la libertad y la esperanza, de la vida. y pintó así todo eso en sus cuadros y vivió otras vidas en pinceladas. Pero tras ver su obra culminada frustrado tomo todo y lo guardó en su cuarto y se dio cuenta que a pesar que veía la belleza en la gente, sus cuadros no representaban de igual manera eso que quería plasmar y tras hacer esto cogió su maleta sus lienzos enrollados y salió caminando de allí como quien no tiene un rumbo, como quien espera de la vida una respuesta.

Sin darse cuenta al haber salido de la ciudad se encuentra con la majestuosidad de una montaña que juega con las nubes, arboles frondosos e interminables, un lago que en medio del bosque en un claro brilla fatuamente, que al seguir allí ve un falda de una montaña que lleva a unos cultivos y una cabaña. y ahí se da cuenta de la belleza oculta de Gaia, del poder de lo sencillo y lo abundante, de lo armonioso de la diferencia, del silencio y sus mensajes ocultos, da la vida y el movimiento que esta implica. y toma pinceles y pinturas y plasma montañas, árboles y ríos. Plasma animales y su grácil andar, pinta cielos estrellados y constelaciones de vida, pinta la esencia de la tierra en su vida. pero al terminar su obra se da cuenta que a pesar de lo bello que se ve falta algo más profundo que en sus ojos está pero en sus pinceladas no, y frustrado, esta vez muy perdido arroja todo el suelo y rompe en llanto.

Una campesina que vive en el lugar escucha unos sollozos en el eco del valle, y luego sigue un rastro de pinceles, que llevan a un joven que estaba en aquel lugar desconsolado y perdido. al cabo de un tiempo ella se acerca y le dice.
- Hola, ¿Por qué andas aquí solo y llorando?
-Porque sigo sin encontrar la belleza y mis obras a pesar que son buenas no transmiten la belleza que estoy buscando.
Ella le sonríe y mientra toma un pincel en manos le dice.
- Es porque las estás buscando donde no debes, mira más profundo.
En ese momento arroja fuertemente un pincel que cae justo en el agua cerca del lago.

El pintor algo desconcertado va corriendo hacia el agua mientras ve que la hermosa mujer se aleja con una sonrisa en el rostro. y observa en el lago su reflejo, algo distorsionado por las ondas, algo perdido entre los brillos, pero después de tanto tiempo de mirar hacia afuera, por fin fijaba los ojos en sí mismo, en lo laborioso que era, en lo dedicado que eran sus trazos, en lo abandonado que se había dejado por buscar algo que desde el comienzo siempre estuvo con él y que al olvidarlo, sin importar que su técnica fuera perfecta, siempre le había faltado algo muy elemental, pero muy contundente, su esencia. 

Ese día el pintor se dio cuenta que la belleza no se busca, se vive, que se plasma en acciones con los libros, con los demás y con el mundo, pero sobre todo con el corazón, porque a pesar que un niño dibuje sin técnica lo hace con espontaneidad y por ende con belleza, porque la autenticidad es la técnica más contundente para pintar el camino de la vida.