lunes, 15 de julio de 2013

Canción del Alma

Erase una vez un joven niño llamado Alberto quien en su cumpleaños numero diez recibió por parte de su padre una hermosa guitarra, su padre esta feliz al ver la ilusión que guardaban sus ojos ante ese presente, el cual había significado innumerable jornadas de esfuerzo. Alberto muy feliz decidió ponerle un lindo nombre a su compañera de batallas, una guitarra española, la llamó Lucía.

Desde aquel día ese niño dedicó su vida a las cuerdas buscando así lograr tocar bellas tonadas para aquel que quisiera escucharlo, esto implico grandes esfuerzos, tardes enteras de dedicación y dedos ensangrentados, vendas y cuidados por parte de su madre, noches en vela de lectura y tardes de fogata con amigos en donde poco a poco dominaría su arte.

Un día Alberto toma su noble guitarra en manos y le dice que por fin están preparados para su tan anhelado sueño, entrar a un grupo de flamenco, en donde buscarían ser aquellos que podrían completar al dueto de guitarras que acompañan a los danzarines artistas en sus mágicas veladas.

Decidió entonces sentarse en el centro del pueblo después de 10 arduos años de entrenamiento, 10 años después de recibir a Lucía como regalo, y a manera de prueba empieza a tocar melodías para aquel que sus oidos dejasen cautivar. La primera canción es aquella que todos en el pueblo gustan, la segunda una de mayor complejidad en donde se ven las manos del artista danzando entre la cuerdas, la tercerá más dulce y así hasta que un monton de gente se agolpaba en el centro del pueblo escuchando el pequeño concierto.

Al cabo de un tiempo, la gente se fue retirando dejando solo a unas cuantas personas, entre ellas una joven con una guitarra, que sin miedo se acerca al centro y se funde en cuerdas a la melodía que suena, y con una sonrisa le sigue el compás a Alberto. tras unas cuantas melodías y ya entrada la noche la joven sonríe y corre preocupada por la hora.

Alberto aun embelesado entre fantasías camina de nuevo a  casa con la esperanza que al día siguiente sus caminos se crucen nuevamente.

Al día siguiente Alberto se dispone a tocar de nuevo  en el centro del pueblo, algunos le sonríen, otros siguen de largo, algunos se quedan escuchando un tiempo y después siguen con sus pasos, Alberto un poco desconcertado se hunde aun más en su guitarra con la esperanza que aquella joven vuelva a tocar a su lado, pero al cabo de un rato y tras el último rayo de sol ya oculto, Alberto camina desconsolado a casa, ella no había aparecido.

Con su guitarra en manos abre la puerta de su casa y a manos de su madre va a dar y le dice: Madre mi arte pasajero ha sido, solo miradas he conseguido, nada de bailes y festejos como ayer, y aquella muchacha con la cual pensaba crear la banda no ha vuelto. Entre caricias la madre logra suavizar el llanto del guitarrista, mientras su padre se acerca y con una sonrisa lo invita fuera de la casa.

-Hijo, la razón por la cual te dí esa guitarra era no otra que para buscar tu felicidad, has hecho de noches amargas un dulce tesoro cuando con tu guitarra me animas, ha sido un sosiego dulce ver tu sonrisa tras las cuerdas acariciar, así como yo he sido un buen zapatero tu un buen guitarrista te has vuelto. Al pasar de los años me he dado cuenta que no siempre mis zapatos fueron apreciados unos me los han devuelto con injurias, pero eso no importa, ser zapatero es mi destino y así como algunos los amaron, otros los detestaron. Hijo, el secreto para encontrar lo que buscas no está en la técnica, esa ya la tienes, esta en la autenticidad, ella fue la que me dio el suficiente empuje para hacer posible que Lucía este en tus manos, el secreto esta en hacer lo que amas desde el alma y así podrás disipar cualquier miedo al que te enfrentes, incluso el miedo en los otros.

Tras escuchar esto, Alberto fue a su cuarto, hizo a un lado melodías reconocidas e interpretes, se dispuso a tocar desde el fondo de su alma. al principio todo era nublado, todo era miedo, como cuando toda decisión importante en la vida se toma, pero al cabo de un tiempo, sucedió, y la dulce melodía de su guitarra por fin lo hizo completo. En júbilo Alberto corrió por su casa como si fuera la primera vez que tuviera a Lucía en sus manos.

Emocionado al día siguiente Alberto corrió al centro del pueblo y dejó a rienda suelta sus manos, y una hermosa melodía sonaba, una melodía que transmitía el amor de un artista por su arte, una melodía que hacia palidecer el brillo del sol, una melodía que enaltecía ese día al pueblo. al cabo de un tiempo todo el pueblo estaba frente al joven, en un silencio casi sepulcral, al cabo de un tiempo unos bailarines se acercaron al muchacho y empezaron  a danzar al son de su música. Entre el público se acerca una muchacha con una guitarra en la mano, era aquella muchacha de ayer,  va directo al escenario se observan detenidamente ellos y al cabo de un tiempo ella se acerca a él, le sonríe y le dice:

-Así que siempre fuiste honesto, siempre tocaste con la verdad.
-Si, esa siempre ha sido mi llamada, mi padre es zapatero y yo un guitarrista de corazón.
-Me alegra mucho, eso ha disipado todas mis dudas.
-¿Dudas?, ¿acaso tenías miedo? 
-Si...ese miedo que te da cuando estas tomando una decisión que podría cambiarte la vida.

Y tras haber pronunciado esto, el pueblo estallo en júbilo...

-Y así pasó,esa fue la historia de como nos nombraron a tu madre y a mi las guitarras doradas del flamenco, de como armamos nuestro grupo y de como nos enamoramos. Espero que disfrutes tanto esta pluma y este libro mi dulce poeta.

Este es el legado del amor, de un par de zapatos, una canción y una historia en mi libro.